Salinillas de Bureba aparece nombrado por primera vez en el año 1055 como Salinas de Bozo en una donación de Mamadona Díaz al Monasterio de San Millán de la Cogolla. El topónimo viene dado por la obtención de sal en desecados de aguas salobres. Constituyó un recurso económico muy importante tanto a Salinillas de Bureba como Poza de la Sal, quienes abastecían, por ejemplo, a todo el reino de León durante el milenio.
Lo más destacable de la Iglesia de Santa Eugenia es su portada románica, trabajada de forma tosca y en bajorrelieve. Corona la portada una cabeza de cordero. La fábrica de factura fue muy popular.
Salinillas de Bureba:

Pórtada de la Iglesia de Santa Eugenia:





